Descripción

También soy una triste con vocación de alegre.

Solía pensar que era diferente de los demás, pero no lo era, lo único que yo quería ser era ser como ellos eran,  todos parecían encajar en todos lados, encajaban en parejas, en grupos de cinco personas, de veinte, en cualquier lugar estaban en su zona de confort.

Yo aún no encontraba esa afinidad con alguien, sólo con algo, me cuesta trabajo hacer amigos y sí… sé que tengo cierto perfil de un asesino en serie, escribo por las noches porque es cuando nadie puede escuchar los pensamientos que tienen coherencia después de que todo el ruido se ha ido.

Tengo una enorme lista de las cosas que tengo que hacer antes de morir, muchas de ellas son absurdas pero después de todo, la vida lo es, entonces… por qué no hacerlas si sólo vives determinado tiempo.

Así que aquí estoy, encerrada en un cuarto de cuatro paredes, escuchando la música que muchas de las personas que conozco no entienden, escribiendo palabras que muy pocos leerán, porque vamos tengo que ser realista, la fama no llega de un día para otro, el éxito no se da en el primer párrafo que escribes.

Sé que mis líneas pueden ser deprimentes y tal vez lo sean, una vez leí en un libro de Benedetti “Blanca tiene por lo menos algo de común conmigo, también es una triste con vocación de alegre”. Tal vez así somos muchos y no nos hemos dado cuenta hasta que comenzamos a escribir los pensamientos que no nos atrevemos a decir en voz alta.

Mi nombre es Paula Lucas, y esta es mi primera entrada, me gusta leer y escribir cosas que siento porque son las únicas historias que en realidad parece que tienen alma, son las únicas historias en las que el autor parece que sangra.

Anuncios
Contemporáneo, Ficción, Misterio

Efímero

Hola, ¿cómo se encuentran lectores? Aquí les dejamos nuestra primera entrada, la primera dosis, esperamos por sus criticas o comentarios, recuerden que somos novatos en la escritura y cualquier aportación nos ayudaría muchísimo.

Esperamos que lo disfruten… 

Todo aquí es obscuro, hay un destello de luz muy débil que sólo ilumina la parte trasera de alguien  que va adelante de mí, los  pasillos son largos y angostos, lo único que escucho son las respiraciones de más personas detrás de mí, incluso puedo sentir una respiración en mi cuello, está cerca.

     –No se separen, su mirada al frente y sin hablar, recuerden que los estamos vigilando –dice una voz, no sé de donde viene pero es como si hablaran dentro de mi cabeza.

Confundiéndome.

Tal vez ahora si estoy loca de verdad. Pero a pesar de que no sé de donde viene o si en realidad está dentro de mí, su voz revela demasiado, su tono esconde algo… algo frío y controlado, pero al mismo tiempo suena relajado.

Caminamos en línea recta, ninguna de las personas que va adelante de mi voltea, sus respiraciones incluso suenan  iguales, es como si inhalaran y exhalaran al mismo tiempo, los mismos movimientos al caminar.  Mientras yo estoy respirando entrecortada y rápidamente, el aire aquí no es suficiente para mi, estoy encerrada y no hay una salida, el sudor recorre mi espalda a pesar del frío que hace  y mis pasos no pueden igualar el de las otras dos personas que van adelante, supongo que somos los primeros, aun no he visto algún pasillo para poder escapar, todos aquí parecen robots, hacen exactamente lo que la voz dijo.

Por la esquina de mis ojos observo lo que tengo alrededor, puedo sentir mi miedo, incluso es como si pudiera tocarlo, no sé qué es lo que estoy haciendo, no sé cómo es que llegue aquí, no sé cómo salir,  ni siquiera puedo distinguir el color de las paredes.

No hay ventanas.

No hay puertas.

Sólo espejos.

Que regresan mi mirada perdida a cualquiera que vea.

Alguien me empuja hacia un lado, trago el grito que casi sale de mi boca, y con el también el miedo de ser descubierta, mi respiración es aun más agitada, pongo mis dos manos en mis rodillas intentando tomar todo el aire que puedo, estoy asfixiándome, a lo mejor han pasado más de diez minutos, o quizás lleve una vida aquí, cuando por fin me estoy recuperando  giro la cabeza, pero ya no hay nadie a mi alrededor.

Ellos han desaparecido, me doy cuenta de que me encuentro dentro del marco de un espejo. Estoy dentro de un espejo.  No hay nadie ahí afuera que pueda ayudarme a salir.

Golpeo con toda la fuerza que me queda el vidrio, pero este es inquebrantable, ni siquiera logro hacerle una fisura,  mi respiración es cada vez más pesada. Tal vez por el miedo de quedarme atrapada, quizás porque no parece que haya suficiente aire, o tal vez por ambas.

El tiempo parece detenerse mientras observo mi alrededor, todo sucede como en cámara lenta, mis ojos están buscando  cualquier cosa, cualquier agujero, aire, o una puerta, lo que sea, entonces es donde lo veo, un agujero redondo en lo alto de la pared, es ahí donde veo un rayo de luz, no es la luz del sol, es un rayo de luz de luna, aun todo está obscuro, pero ese rayo está ahí como si esperara a que fuera directo a él, dándome un respiro, el aire que necesito dentro de mis pulmones, sin embargo hay algo que llama mi atención desde mi vista periférica, ahí hay otro espejo, este es más pequeño que los otros que he visto aquí antes, a diferencia de los otros este es ovalado y tiene un marco antiguo pero aun así hermoso, no sé porque me recuerda al espejo de la bruja de Blancanieves , tampoco sé porque me estoy acercando, es como si mis pies tuvieran mente propia y me doy cuenta de que no estoy pensando en nada, no hay nada dentro de mi cabeza que no sea caminar directo al espejo. Mi respiración se ha estabilizado.

Antes de ver mi reflejo lo primero que veo es obscuridad. Lo segundo… es a otra persona atrapada ahí, sus ojos devuelven mi mirada asustada, su cara es diferente a la mía, pero refleja lo mismo que yo.

Miedo.

No estoy pensando cuando veo que su mano está tocando el espejo y me veo haciendo lo mismo, espero ver que el cristal del espejo tiemble, que se mueva como un charco de agua al que acaban de interrumpir su calma, sin embargo no pasa nada.

Sólo siento el leve cosquilleo del calor humano que sientes cuando tocas a otra persona,  no es la superficie helada que esperaba encontrar. Mis ojos vuelven directo a los suyos, es como si todos los movimientos que ella hace los hiciera yo y viceversa.

Veo el piso, dentro de su espejo, es una realidad alternativa, todo dentro de él es luz, mientras que de mi lado todo es obscuridad, esta vez ella pone su mano derecha en el espejo y hago lo mismo, y luego todo lo que sé es que la obscuridad se ha ido, ella se la ha llevado, como si pudiera leer mis pensamientos sabiendo que tenía miedo de estar en ella.

Esta vez quiero decir algo, pero tengo miedo, de que de nuevo sea consumida por las sombras, si nos están vigilando pronto se darán cuenta de que no estoy con los demás, aunque también siento miedo de quedarme atrapada aquí, vuelvo a girar la cabeza y por primera vez una idea cruza mi mente, tal vez ahora estoy atrapada como lo está ella para siempre. Sin una oportunidad de salir de aquí.

Busco frenéticamente la luz del rayo de la luna, sigue ahí. No ha cambiado nada, aparte del hecho de que se han encendido las luces,  respiro aliviada porque por alguna razón llegue a pensar que algo cambiaría.

Mi cerebro busca alguna idea para poder sacar a la chica que está atrapada ahí, tal vez romper el espejo pero ¿y si ella se quebrara al mismo tiempo que él? Tal vez si escapo con el espejo pudiera encontrar una forma de sacarla de ahí, cuando tuviera más tiempo para pensar y menos presión con la que lidiar.

     –No puedes llevártelo –dice alguien dentro de mi cabeza.

Mis manos vuelan a mis oídos, con la intención de que salga de ella, con el deseo de que no la escuche más dentro de mí, con la idea de que lo estoy imaginando.

Me volteo lo más rápido que puedo ignorando el latido frenético de mi corazón por la adrenalina que corre por mi sistema.

     –Todo lo que está aquí, pertenece aquí –dice la persona aun dentro de mi mente, ahora es como si lo escribiera y yo lo leyera en voz alta dentro de mi cabeza, lo único que logro ver es la sombra de alguien alto, la luz se ha ido, junto con la chica dentro del espejo, la obscuridad no me permite observar su rostro, ni siquiera su voz revela si es un hombre o una mujer.

La luz de la luna ilumina el centro de la habitación, él o ella están a unos pasos detrás de la claridad, sólo su mano es lo que puedo ver.

Las palabras han huido de mi boca, no puedo pronunciar ni una sola silaba, el miedo sigue carcomiéndome por dentro, la adrenalina y el miedo no son una buena combinación.

     – ¿Quién… -trago saliva audiblemente –eres? –pregunto susurrando, después de unos largos segundos,  sin embargo dentro de este silencio parece como si lo hubiera gritado, aunque bien pude haberlo hecho por el ruidoso latido de mi corazón aun desbocado.

Observo como la sombra niega cuidadosamente con su cabeza y con ese simple gesto sé que no me va a decir más, que no debo preguntar nada.

Vuelve a hacer una seña, esta vez con sus manos, un gesto que me indica que me acerque, y lo hago cuidadosamente, no porque tenga miedo, sino porque no tengo ni idea de por dónde voy, es extraño que el lugar en donde está el espejo todo se veía claramente pero ahora que estoy con esa persona extraña todo de nuevo ha vuelto a ser obscuro por lo menos en este cuarto de dos por dos.

Extiende su mano para que pueda tomarla, es raro que solamente pueda ver su sombra pero no sus facciones o por lo menos saber qué es lo que es, cuando estoy a punto de tomarla él o ella la retira, como si se lo hubiera pensado mejor.

     –No es a donde perteneces… todavía no.

Y después de esto despierto. Como ¡Puf! Desorientada, y lo primero que veo al abrir los ojos es mi reflejo.

Vuelvo a dormir pero las últimas palabras quedan grabadas en mi mente.

No es a donde perteneces. Todavía no.

Todavía no.

Sin categoría

Bienvenidos a Dosis de letras…


¡Hola, hola, dosis de letras te da la bienvenida!

Somos simples personas que nos gusta escribir, relatos ficticios o verdaderos, con finales o simplemente sin ellos, nosotros iniciamos este proyecto para compartir con todas aquellas personas a las que les guste leer nuevas historias que no son perfectas, sólo son el inicio de letras que se convertirán en historias, esperando que sean de tu agrado.

En dosis de letras nos gusta crear relatos, aunque debo decir que apenas vamos iniciando, así qué agradeceríamos tus consejos, críticas, sugerencias… en fin, cualquier comentario estaría bien para ayudarnos a crecer.

Esperamos de verdad que te gusten estás letras que formarán historias.

Así que… ¡Bienvenidos!