Ficción, Literatura, Relato

Siete demonios.

Había dos partes de él, nadie conocía verdaderamente ni una sola de ellas.

Él seguía sangrando por dentro, tratando de contener la parte que era salvaje, la que desgarraría todo lo que había a su alrededor sin piedad porque cada uno guardaba a sus demonios bajo llave, sin embargo algunos de ellos no podían ser contenidos ni detenidos después de mucho tiempo.

Así eran los de él, dos partes que nadie conocía, la parte que él aún podía controlar era la de un ser humano normal y corriente, más normal que corriente, su vida había estado llena de lujos pero antes de ello la humillación sólo hizo que la segunda parte de ellas se hiciera más salvaje, más inhumana, se alimentaba del odio y del dolor, la rabia que él tragaba era el alimento perfecto para seguir alimentando a lo que fuera que tenía dentro de él, esa parte, la única que nadie más conocía tenía siete demonios que habían logrado romper las cadenas que los mantenían en lo más profundo de su ser.

El sudor recorría su rostro, pálido por el esfuerzo de mantenerse en pie.

El hombre que se encontraba solo en ese lugar grito, haciendo sangrar sus cuerdas vocales, el dolor era insoportable, alguien estaba apuñalándolo por la espalda, nadie podría detenerlo, los siete demonios que había guardado bajo llave estaban siendo liberados.

Todo ellos saldrían sin tener piedad y cómo la tendrían si él no la había tenido al encerrarlos por todo ese tiempo dentro de un cuerpo en el que sólo podían ser espectadores, siendo controlados por cadenas y haciéndolos sangrar por el esfuerzo de querer ser liberados.

El grito que salía de su garganta ya no era fuerte, estaban agotando sus fuerzas, una sombra oscura salió de su cuerpo, casi instantáneamente comenzó a tomar la forma de su creador, el primer demonio estaba fuera.

Sólo que en lugar de tener los mismos rasgos de aquel hombre las facciones del demonio eran más oscuras, un leve color gris iluminaba su cara, al igual que un tono más oscuro de los ojos verdes de este,  dejándolo casi inconsciente por el esfuerzo de mantenerlos aun dentro de su cuerpo un jadeo escapo de los labios de su dueño, estaba a punto de caer desmayado, pero sólo casi, el primer demonio fue a esperar en una de las esquinas de la habitación gris y oscura el ser que la habitaba estaba a punto de perder la vida que una vez creyó poder poseer.

La bombilla que iluminaba la habitación comenzó a fallar cuando un espasmo sacudió el cuerpo del hombre que ocupaba el centro del lugar, dejándolos por una milésima de segundos en la oscuridad.

Una segunda sombra salió de su cuerpo, haciendo que se doblara sujetándose el estómago, un leve jadeo hizo que su cuerpo se estremeciera. Esta sombra que pronto se convirtió en otro de los demonios no había dolido tanto como el primero, era casi exactamente igual al hombre que respiraba entrecortadamente por la boca, sus jadeos hacían eco en el lugar, tomaba todo el aire que se filtraba por las rendijas de la puerta y la ventana.

Como si no tuviera nada más interesante que hacer en esos momentos el segundo de ellos se quedó observando con admiración al hombre que se retorcía, el hombre  estaba debatiéndose en si debía tirarse al suelo y hacerse un ovillo y rogar porque todo fuera sólo un sueño, no importaba si era uno muy vivido, mientras fuera un sueño todo seguiría siendo igual, podría controlar lo que estaba a su alrededor.

-¡Ah! –grito dejándose caer en una de sus rodillas.

Alguien estaba haciendo que su cuerpo no respondiera a sus órdenes, estaba siendo castigado por siquiera pensar en mantener a los cinco demonios restantes dentro de sí.

Por un minuto el aire regreso a sus pulmones, dejándolo descansar y sólo estaban haciendo eso, si él se desmayaba no podrían escapar de ahí.

Una tercer sombra comenzó a emerger de él, esta era lenta y torpe, como si la luz entorpeciera la forma en que se movía, todos salían de su espalda, ni uno sólo había salido como lo hacen en las películas donde alguien esta poseído, esta era igual que la primera, oscura, aunque si mirabas de cerca podrías darte cuenta que sus ojos no brillaban como lo hacían los de los otros dos demonios, esta sombra parecía ser un poco menos humana que las demás, como si en verdad estuviera muerto.

Se unió al primero, dejándose caer con un golpe sordo sobre el frío suelo.

La cuarta sombra, el cuarto demonio salió rápido y ágilmente, permitiendo que su captor no sufriera demasiado como lo había hecho con la última que había salido de él, los labios del hombre estaban tornándose pálidos, y un sudor frío recorría toda su frente, el temblor de sus miembros dificultaba que el quinto de ellos saliera, estaba siendo rápido para por fin salir y ver todo lo que se había limitado a ver a través de los ojos que le habían privado de observar el mundo completamente con sus propios ojos, si tan sólo no le hubiera negado tantas veces el ver lo que él necesitaba, esa sombra se hubiera quedado, pero después de estar encadenado y sin siquiera recibir una sola recompensa por todo el tiempo que estuvo atada, se sentía impaciente por salir.

Al estar frente al hombre que lo había privado de todo ello se quedó viéndolo, compasión, eso hubiera sentido si él hubiera mostrado un poco hacia esos seres que lo habitaban.

Negando con la cabeza el quinto  demonio se alejó viendo primero lo que se encontraba al otro lado de la ventana, todo era oscuro pero pronto vendría otro día.

La sexta sombra apareció como si estuviera flotando alrededor del cuerpo que ahora estaba sacudiéndose violentamente sobre el suelo, una fina capa de sudor cubría el piso donde se encontraba el hombre tirado, el sudor hacia que la ropa se le pegara al cuerpo.

El último de sus demonios estaba aún esperando el momento para salir y emerger a la vida, podía sentir el poder al ser el único que quedaba, podía sentir el miedo cubriendo todas las paredes del cuerpo que lo mantenía encerrado, el miedo era el mejor alimento para un demonio, saboreaba todas los sentimientos de quienes lo transpiraban.

Un sollozo salió de los labios de aquel hombre, el ultimo demonio podía oírlo tan fuerte dentro de su cabeza que casi quiso darle un puñetazo, pero no lo haría porque después de haber vivido y compartido un cuerpo con él se sentía incorrecto hacerlo.

Aspirando todas las emociones que salían como si no hubiera mañana comenzó a prepararse para salir, probablemente no quedaría mucho tiempo antes de que el hombre dejara de vivir y el muriera sino salía rápido.

La última sombra emergió dándole la bienvenida al primer rayo de luz que vieron sus ojos, no era luz natural pero después de todo seguía siendo luz.

Los rasgos de este último comenzaron a tornarse exactamente iguales  que los de su creador, la misma mueca en el rostro cuando sonreía, porque era lo que estaba haciendo, estaba sonriendo por fin eran libres, siete demonios que habían pasado su vida entera esperando ese momento.

El cuerpo que se encontraba en la mitad de  la habitación ahora estaba tirado en el suelo, el sudor cubría su rostro completamente, unos temblores sacudían su cuerpo, que una vez había sido fornido y alto ahora estaba convertido en algo delgado y frágil.

Sus ojos verdes se dirigieron a los siete demonios que se encontraban alrededor de él, como si estuvieran esperando a que dejara de existir.

Pero sólo había una cosa que ellos habían olvidado, si el moría, entonces ellos lo harían también, después de todo seguían siendo el mismo, sólo separados.

Hola, este es un relato que he escrito hace ya tiempo, lo he estado editando y lo he dejado así, me gustaría saber cuál es su opinión, ojala puedan decirme qué les parece 🙂 

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2 thoughts on “Siete demonios.”

  1. No sé si conoces la saga Silent Hill (un videojuego de miedo psicológico y que a veces roza lo pertubador), me ha recordado un poco a eso. Eso no desmerece nada.

    En mi gusto has empezado engañando (de buena manera) al lector, parece que ibas a hablar de personalidades pero poco a poco has ido añadiendo los elementos que traen tensión y te vas dando cuenta que de psicología vas a hablar poco y que más lo vas a hacer de una lucha interior. Muy bueno, me ha gustado mucho y de vez en cuando que te hagan recorrer un escalofrío por las espalda, no está nada mal, en un Domingo que parece aburrido.

    Un fuerte saludo y nos leemos! 🙂

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  2. Sí, lo conozco, de hecho no lo había pensado hasta ahora que los has mencionado.
    Muchísimas gracias por leerlo y darme tu opinión, de verdad, de psicología sé poco, pero es muy interesante lo que esta te aporta, las luchas interiores siempre son difíciles y más cuando tienes algo que consume tus pensamientos o tu ser, aún estoy aprendiendo cómo escribir y trasmitir ciertos sentimientos o emociones en las palabras escritas, me alegra en serio (muchísimo) que te haya gustado y espero que no fuera un domingo tan aburrido después de haberlo leído, yo también te mando un abrazo fuerte y claro que sí, nos leemos 😉

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